Te encantan las botas militares. Pero no tanto esa sensación de llegar a casa y querer quitártelas antes incluso de cerrar la puerta.
Las El Naturalista Atacama tienen todo lo que te gusta de una buena bota: piel, cordones altos y ese aspecto contundente que queda bien con casi todo.
Pero aquí hay una diferencia que no se ve a simple vista. Tus dedos tienen espacio, la suela se dobla contigo y no hay un tacón que altere tu pisada.
Te las compras por cómo quedan. Y acabas poniéndotelas por cómo te sientes.