La típica bota de invierno tiene una manía bastante desagradable.
Quiere que tu pie se adapte a ella.
La Mustang Free Madison hace justo lo contrario.
Su caña cae de forma natural, el interior es cálido y la cremallera lateral hace que entrar y salir sea cuestión de segundos. Y mientras por fuera tiene ese punto informal de “me la pongo con casi cualquier cosa”, por dentro mantiene 5 mm de suela, drop 0 y espacio para que los dedos no tengan que pedir permiso.
No es una bota para ocasiones especiales.
Es bastante más peligrosa que eso.
Es de las que empiezas usando un día cualquiera y terminan viviendo al lado de la puerta.