No hay productos
Estos precios se entienden IVA incluído

Esto que vas a leer me hubiera ahorrado años de dolores, dudas y dinero tirado.
No es teoría.
Es experiencia pura.
Verás.
Cuando era niño correr era otra cosa.
No había relojes, ni apps, ni entrenadores de Instagram.
Con diez años me iba con los mayores del barrio hasta el río.
Ocho kilómetros de ida y vuelta.
Buscábamos tortugas, cruzábamos por la pasada y volvía a casa con la boca seca como una pasa, pero con una sensación de victoria que ni subiendo el Everest.
Correr era libertad.
Nada más.
A los veintipocos volví a correr “en serio”.
Y ahí empezó el lío.
Revistas, expertos, tecnología, amortiguación, control de pisada…
Me lo creí todo.
Resultado: sobrecargas, molestias, parones, plantillas, más amortiguación, más corrección…
Y vuelta a empezar.
Me vendieron protección.
Yo necesitaba función.
Tardé años en entenderlo.
Hasta que en 2010 apareció una palabra rara.
Barefoot.
Donde todos añadían, aquí se quitaba.
Menos suela, menos corrección, menos miedo.
Empecé a usar mis pies de verdad.
Y pasó algo muy simple.
Volví a correr como aquel chaval que se escapaba al río.
Sin dolores.
Sin la sombra de las lesiones.
Sin sentir que mi cuerpo era frágil.
Por eso entiendo las preguntas que me haces:
Y la respuesta siempre es la misma.
No te han enseñado a usar tus pies, solo a inmovilizarlos.
El calzado moderno no protege: sustituye.
El barefoot no te quita nada.
Te lo devuelve.
Si hoy empezara de cero lo tendría clarísimo.
Pasaría más tiempo descalzo.
Elegiría un calzado sencillo para diario.
Y lo usaría para todo, hasta para ir a mi boda.
Para que mis pies se hicieran fuertes sin darme cuenta.
Si tú estás en ese punto, estas que te dejo aquí son un punto de partida brutal:
Son bonitas.
Te las vas a poner más de lo que imaginas.
Y sobre todo, porque son el tipo de calzado que compras una vez y te cambia los pies para siempre.
Efectiviwonder.
La salud empieza en tus pies.
Antonio Caballo
PD1: No necesitas ser corredor, ni deportista, ni nada especial. Solo tener pies y ganas de volver a sentirlos. El resto viene solo.
PD2: El calzado barefoot o minimalista permite que el pie trabaje de forma natural, sin amortiguación artificial ni control de pisada. Para empezar a correr con barefoot es clave una transición progresiva, alternando tiempos y escuchando al cuerpo.
Lee la guía práctica para hacerlo paso a paso: guía para correr barefoot en PDF.
Categorías de Artículos