Antes muerta que sencilla
Publicado en6 Días hace
por
@antonio.caballo
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En este post te voy a contar lo que me pasó el sábado con una mujer, un andador y unos zapatos que decían mucho más de lo que parecía. Y, de paso, vas a entender por qué a veces el problema para caminar mejor no está en los pies… Está un poco más arriba: en la sesera.
El sábado por la mañana estaba por el centro del pueblo haciendo unas compras. Al pasar por el Ayuntamiento, escucho:
—¡Oye, oye!
Miro. Una mujer me hace señas. Me acerco y, sin muchos rodeos, me dice:
—Mira, ayúdame a bajar por allí.
«Por allí» era una pequeña rampa en el acerado. De esas que hay para pasar con un carrito, una silla de ruedas o, precisamente, un andador.
La mujer tendría setenta y muchos. Iba agarrada a su andador, pero su cara decía otra cosa: labios pintados, mirada despierta, y ese tono amable, pero con mando, de quien está acostumbrada a decir lo que quiere.
La ayudo. Pero entonces miro hacia abajo y veo los zapatos: con tacón o inclinación trasera. La inclinación hacía que los dedos prácticamente se escapasen por delante.
No pude aguantarme:
—Si fuera usted con un calzado plano, iría mucho más segura.
La mujer me mira, levanta un pie mientras sigue agarrada al andador y me dice:
—¡Pero si son planos!
Me quedé mirando el zapato, y luego a ella. Y pensé: "Antes muerta que sencilla."
Vemos lo que queremos ver
Y aquí está lo interesante: aquella mujer era bajita, y seguramente llevaba décadas viéndose mejor con algo de tacón. Te pones unos zapatos planos y, de repente, te ves rara, más baja, distinta, como si esos zapatos no fueran para ti.
Y entonces aparece algo muy humano: vemos lo que queremos ver. Incluso puedes levantar un tacón delante de alguien y decir: —¡Pero si son planos!
No hay más ciego que quien no quiere ver. Yavestruz.
El término medio necesario
No creo que la solución para una persona de setenta y muchos años que lleva toda la vida usando tacón sea pasar mañana a una suela de 4 milímetros. Eso sería cambiar un problema por otro.
Hay que buscar un término medio: un calzado ancho, estable y con espacio para que los dedos no tengan que buscar la salida por delante, pero también con algo de elevación trasera para aportar comodidad y cierta altura.
Lems Switchback Sandal
Ahora en verano, unas sandalias con una suela generosa y algo de elevación trasera para mantener comodidad y estabilidad.
Mustang Free Lona
Si prefieres calzado cerrado, estas lonas de Mustang vienen con dos plantillas diferentes: una totalmente plana y otra con una ligera inclinación entre el talón y la punta. Para adaptarte a lo natural sin el shock de pasar de golpe a un calzado plano.
A determinadas edades, lo más importante es que, cuando llegues a una pequeña rampa, no tengas que gritar: —¡Oye, oye! para que alguien te ayude a bajarla.
Efectiviwonder.
La salud empieza en tus pies.
— Antonio Caballo