El “aceite” de tus articulaciones y el error que puedes estar cometiendo
Publicado en3 Semanas hace
por
@antonio.caballo
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Ácido hialurónico. Quédate con esas palabras, porque hace días descubrí algo muy interesante y que cambiará tu forma de verlo: resulta que tienes ácido hialurónico dentro de tu cuerpo desde mucho antes de que alguien decidiera meterlo en un bote de 50 ml.
El secreto del movimiento articular
Está en tus articulaciones. Toda la vida pensando que se utilizaba para regenerar la piel y ahora me entero que es mucho más que eso: permite que las superficies articulares se deslicen unas sobre otras, en plan aceite (no es exactamente eso, claro, pero para que me entiendas).
Y todo esto tiene mucho que ver con los zapatos que usas: una articulación está hecha para moverse y un zapato rígido limita parte del movimiento de tu pie.
¿Tus articulaciones suenan a bisagra vieja?
Menos movimiento significa menos estímulo. Y se sabe que una articulación que se mueva poco, también produce menos cantidad de ácido hialurónico.
Es decir: tienes un pie lleno de articulaciones, un tobillo diseñado para flexionarse, unos dedos que pueden abrirse, doblarse… Y resulta que los zapatos que llevas puestos intentan controlar todo eso y hacen que tus articulaciones suenen a bisagra vieja.
¿Cuántas horas al día te pones los zapatos? ¿Y cuántos años llevas haciéndolo? Suela rígida, talón elevado, puntera estrecha. Día tras día, año tras año. Sin embargo, la frase que más escucho es: —Es que me estoy haciendo mayor.
Claro que cumplir años cambia cosas, pero la rigidez de tus articulaciones no aparece únicamente porque hayas soplado muchas velas. Tu cuerpo también se adapta a lo que haces... y a lo que dejas de hacer.
Hidratarte no sustituye al movimiento. La solución no es echar ácido hialurónico al café ni beber dos litros de agua al día. Tus pies necesitan moverse, y cuanto menos interfiera el calzado, más oportunidades tienen de hacerlo. No necesitas reservar veinte minutos para "entrenar los pies": ya estás dando miles de pasos todos los días. La cuestión es qué llevas puesto mientras los das.
Coqueflex Senzala II: Estilo urbano sin renunciar al barefoot
Ahora me dirás que tengo razón, pero que no te gusta el estilo de las zapatillas barefoot. Pues mira esto: están de moda y parecen unas zapatillas normales, para que puedas seguir haciendo lo que haces en tu día a día sin ir descalza y sin hacer ejercicios raros. Simplemente cambias una cosa y dejas que los miles de pasos diarios hagan algo más por ti.
Quédate con esto:
El ácido hialurónico no empieza en una crema. Tu cuerpo lleva fabricándolo toda la vida. Y los pies son quien más se beneficia de ello.
Efectiviwonder.
La salud empieza en tus pies.
— Antonio Caballo
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